Alumbrar

basado en materiales de Majón Meir

Parashat Tzav     8 de Nisan 5772     Shabat HaGadol     No 862

Contando de corazón
Rav Menajem Man

Todo el que cuenta más y más el relato de la Salida de Egipto, es elogiado. Hay muchos puntos que pueden ser ampliados. ¿Qué conviene recalcar? ¿Cuál es el punto álgido de todo el relato?
Intentaremos aprender los principios básicos del episodio, a través del pretexto que se le dio a Paró (El Faraón): “Y le diréis a él, el Eterno, el D’s de los hebreos, se nos ha aparecido, ahora, pues, permite que vayamos camino de tres días en el desierto, para ofrecer sacrificios al Eterno, nuestro D’s” (Shmot 3:18). Es algo muy extraño. ¿Por qué no decirle la verdad, con orgullo? ¿Por qué no hacerle saber a todos que deseamos liberarnos para siempre? Es difícil decir que era sólo una declamación política, para facilitarle a Paró dejarlos salir, ya que D’s endurece su corazón, y no busca facilitarle nada.
Más extraño aún es el hecho que todas las explicaciones de Moshé son relativas a ese pretexto. Paró les dice “id, ofreced sacrificios a vuestro D’s en el país” (Shmot 8:21), y Moshé le explica que es necesario ofrecer los sacrificios justamente en el desierto. Luego de la limitación del lugar, Paró intenta limitar el número de participantes: “¿Quiénes son los que han de ir?” (Shmot 10:8), y Moshé le contesta: “Con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos iremos, con nuestros hijos y con nuestras hijas, con nuestro ganado menor y con nuestro ganado mayor iremos, porque hemos de celebrar una fiesta al Eterno” (Shmot 10:9). Luego de otras plagas, los limita de otra forma: “Id, servid al Eterno, queden solamente vuestro ganado menor y vuestras vacadas” (10:24). También en este caso, Moshé se niega y se justifica en base al pretexto de la salida para ofrecer sacrificios: “Nuestro ganado también ha de ir con nosotros, no quedará ni una pezuña, porque de él hemos de tomar para servir al Eterno, nuestro D’s, y no sabremos con lo que hemos de servir al Eterno hasta que lleguemos allá” (Shmot 10:26). ¿Por qué contesta Moshé según el pretexto, y no le dice sin temor: Todos nos liberamos?
Esa es una pregunta difícil, y ya intentaron contestarla muchos comentaristas. Yo quiero presentar otro punto de vista, del que podremos aprender también algo para contar a nuestros hijos. El principio  básico de la respuesta es: “Frente a cuatro hijos habló la Torá” (Hagada de Pesaj). Hay que contarle a cada uno la misma verdad, pero de forma que pueda entenderla. El punto álgido es el mismo, pero hay que contarle a cada uno en su “idioma”. Para asegurarnos que no sólo hemos dicho la verdad, sino que nuestro oyente también la entendió, debemos tomar en cuenta su mundo interno y la interpretación que él dará a nuestras palabras.
¿Cuál es el punto álgido de la Salida de Egipto? Dice el autor del libro “Pri Tzadik”: “Y también dijeron ‘vayamos camino de tres días en el desierto, para ofrecer sacrificios al Eterno, nuestro D’s’ (Shmot 3:18). Y ese era el principal motivo de la salida de Egipto. Y a Moshé, D’s le dijo ‘cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, serviréis a D’s en este monte’ (Shmot 3:12)” (Ekev, 15). Dice Rav Tzadok que Moshé le dijo la auténtica verdad interna de la salida: Salimos de Egipto para ser el Pueblo de D’s, para ser “Israel es Mi hijo primogénito” (Shmot 4:22), y no para salvarnos de una dura esclavitud y ser libres. La esclavitud era para que después haya una Gueulá (redención), y no es que la Gueulá sea para redimirnos de la esclavitud.
¿Por qué no se puede expresar eso diciendo que saldremos libres? Probablemente si Moshé le habría dicho a Paró que queremos ser libres, él habría interpretado que se trata de una lucha por emancipación común y corriente de todo pueblo.
Incluso si Moshé habría agregado que todo eso es para rendirle culto a D’s, Paró no le habría creído que esa es la principal intención de todo el proceso. Habría recordado el “deja ir a Mi pueblo” (Shmot 7:16), y habría olvidado el “a fin de que ellos Me sirvan” (Shmot 7:16). No sólo Paró lo habría interpretado de esa forma - también todo su pueblo, y todo el mundo que prestaba atención a lo que ocurre en la super-potencia mundial. Vemos en la Torá y en los profetas que todo el mundo se fijaba lo que ocurría en Egipto. Todos se enteraron de las plagas, pero la pregunta es cómo interpretarán ellos la razón de ellas, cuál es la lucha.
¿Cómo le haremos entender al mundo que toda la historia está a punto de cambiar, que está ocurriendo una revolución mundial? ¿Cómo entenderán todos que se ha formado un pueblo que desafía todo lo conocido hasta ahora, y trae consigo un mensaje de eternidad para el mundo? Hay que hablar con Paró de forma que todo el mundo sepa que las plagas por las cuales “fueron abatidos todos los habitantes de Knaan” (Shmot 15:15) fueron enviadas porque Paró quería evitar que el culto a D’s se manifieste en el mundo. Por ello, le dijeron a Paró sólo el “corazón” de la verdad. La verdad de la pugna es: “Deja ir a Mi pueblo a fin de que ellos Me sirvan” (Shmot 7:16). Para los oídos de Paró suena más auténtico que la verdad histórica.
La revelación del Nombre de D’s en el mundo es el punto álgido de la Salida de Egipto, “y sabrá Egipto que Yo soy el Eterno” (Shmot 7:5). ¿Qué comprende esa revelación? Al principio, Paró pensó que un nuevo ídolo ha surgido en el mundo, pero Moshé le explicó que se trata de un concepto nuevo, que incluye toda las manifestaciones de la vida. Al principio, propone que le ofrezcan sacrificios en Egipto – como si también nosotros fuésemos parte de la cultura idólatra egipcia. Moshé le explica que somos otra cosa. Luego, Paró dice que sólo los hombres irán. Moshé le explica a él y a todo el mundo que en nuestro caso, el culto a D’s no es sólo en el Beit Kneset (la sinagoga): Comprende toda la vida, y por  lo tanto, todos deben salir. En la tercer vuelta, Paró intenta limitar los sacrificios a D’s. Moshé le dice se está formando un pueblo eterno, cuyo culto no es limitado, “no sabremos con lo que hemos de servir al Eterno hasta que lleguemos allá” (Shmot 10:26). Preguntamos al principio por qué debemos justificarnos según el pretexto, pero ahora es aclarado que toda la discusión apunta a la verdad auténtica: ¿Cómo se revela lo Divino en la tierra?
Todo cuento surca entre dos puntos. El punto principal, el corazón del relato, del que todo el cuento emana - y el punto de la meta, el corazón del que lo escucha, donde el cuento ha de llegar. Para contar el relato de la Salida de Egipto hay que comprender bien cuál es el punto álgido, y también cuál es el lugar donde se encuentra el que está frente nuestro, y “tejer” el cuento entre esos dos puntos. Contaremos toda la esclavitud y la Gueulá, el sufrimiento y las plagas, pero no nos conformaremos sólo con “la envoltura” del cuento. No abundaremos detalles que esconden la belleza del bosque. A través de todos los detalles estaremos todo el tiempo apuntando al corazón. Y de esa forma no contaremos algo que ocurrió alguna vez en el pasado, sino que contaremos todo el tiempo el cuento de nuestro corazón hoy en día. El cuento del pueblo que constantemente continúa saliendo de Egipto, y le rinde culto a D’s. “Toda persona debe verse a sí misma como si hubiese salido de Egipto”. Esta noche es el cuento nuestro de todo el año. ¿Acaso son los detalles de la vida los que manejan nuestro cuento propio, o nosotros todo el tiempo apuntamos al D’s que se encuentra en nuestro corazón, y alrededor de él tejemos el cuento de nuestra vida…? 

Midreshet Majón Orá

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“Para ustedes una señal” – el camino es largo
Rav Zeev Karov
  (reimpresión)

La gueulá (Redención) de Egipto, estuvo colmada de señales y maravillas. Se comienza a hacer uso de ellas cuando Moshé duda en cuanto a su misión, e incluso llega a decir: “Y ellos (el Pueblo de Israel) no me creerán, ni escucharán mi voz” (Shmot 4:1). Moshé pone en tela de juicio tanto la fe de Am Israel (el Pueblo de Israel) como la de Paró y Egipto. D’s le contesta a través de maravillas: “Y esto te será la señal de que Yo te he enviado” (Shmot 3:12), “y si no te creyeren, ni prestaren oídos a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera señal” (Shmot 4:8).
Luego, D’s toma la iniciativa y dice: “Cuando os hablare Paró, y dijere; mostrad para ustedes una señal” (Shmot 7:9).
Desde un punto de vista retrospectivo, es notorio el hecho que las señales y las maravillas lograron extraer a Am Israel de Egipto, pero no lograron generar tan rápidamente la fe en Am Israel y Paró. La idea que la señal y el milagro harán creer a toda persona es un error, producto de la falta de paciencia y búsqueda de un camino corto para llegar a la fe.
Ya dijo el Ramba”m que todo el que tiene fe a raíz de una señal o maravilla “es una fe falta, ya que es posible realizar una señal o maravilla a través de la sugestión o la brujería”. Es decir, quien tiene una fe que no es producto de una labor interna de profunda aclaración consigo mismo de su vida, sino que es consecuencia de un incidente externo, no es una fe plena, ya que puede explicar de muchas formas distintas ese incidente, si sólo lo desease.
Cuando Eliahu quiso “demostrarle” a Am Israel que D’s es el Eterno a través de una señal, rezó y dijo: “Respóndeme, oh Eterno, respóndeme” (Melajim Alef 18:37). Comentan nuestros sabios: “‘Respóndeme’ - que descienda un fuego del cielo y devore toda la ofrenda sobre el altar. Y otra vez ‘respóndeme’ - que Tú los convenzas, y no digan que es brujería”.
Es más, nuestros sabios nos enseñan que Ishaya le dijo a Ajaz: “Pide para ti una señal de parte del Eterno, en lo profundo o en lo alto” (Ishaya 7:11). Y Ajaz respondió que él sabe que D’s es todopoderoso - pero no deseaba que sea santificado Su Nombre a través de él, y por ello contestó “no pediré, ni tentaré al Eterno” (Ishaya 7:11).
Cuando una persona no desea algo, cuando no se identifica auténticamente con ello, toda señal o maravilla no serán suficientes ni le “demostrarán” nada. La forma en que D’s saca a Am Israel de Egipto nos trasmite una importante enseñanza. No es un camino ideal y rápido, sino que largo y tortuoso. Enseguida después del primer “fracaso” frente a Paró, nuestro Rav Moshé se indigna y se le queja a D’s: “Pues desde que vine a Paró para hablarle en Tu nombre, él ha maltratado a este pueblo, y Tú no has liberado a Tu pueblo” (Shmot 5:23).

Gueulá no es algo técnico, superficial, que puede surgir plenamente de una vez. Gueulá es un proceso de elevación de la vida a un nivel más alto y pleno en forma esencial con relación a la situación anterior. Un pueblo que se encontraba sumergido bajo 49 niveles de tuma (impureza) y se acostumbró durante años a vivir en el nivel moral de Egipto, o un pueblo que vive durante dos mil años en la galut (exilio) sin tierra ni estado propio, es necesario que reciba un largo y profundo curso de educación para ser redimido, en el plano de los valores y el plano espiritual.
La gueulá de Egipto - en la que las señales y maravillas eran parte integral de ella - necesitaba valerse de un largo y tortuoso camino de lenta y profunda reeducación y edificación de un nuevo nivel espiritual. Un largo camino que conjuga ascensos y descensos, complicaciones y dificultades que incluso pueden llevar al desaliento de la gueulá.
La señal y la maravilla ayudan cuando son como “para ustedes una señal”. Para la persona que se educa a sí misma y construye su mundo espiritual, la señal y la maravilla son herramientas que lo ayudan a consolidar la construcción interna de sí mismo.
Eso es cierto respecto al proceso de la gueulá del pueblo, y también lo es en cuanto a su educación. Hay quienes desean todo ahora, instantáneamente. “Meshiaj (Redentor) ahora”, “Paz ahora”, “Tshuva (arrepentimiento) del pueblo ahora”. Ese deseo induce a la búsqueda de “señales y maravillas” que aceleren los procesos. Todo tipo de “trucos” fáciles, que infundan la sensación que en efecto, Am Israel se redime, todos hacen Tshuva. También Am Israel que fue testigo de las señales en la salida de Egipto no “se apresuró” a creer. Incluso luego de la partición del Yam Suf donde fue dicho finalmente “y creyeron en el Eterno y en Moshé, Su siervo” (Shmot 14:31), continuó Am Israel con el pecado del Becerro de Oro y otros pecados que nos enseñan que su fe no era íntegra aún.
Tenemos prohibido desalentarnos, y también tenemos prohibido tratar de acortar procesos por nuestra falta de paciencia y de fuerzas.
Desde que salimos de Egipto nos encontramos en un mismo largo proceso de revelación del Nombre de D’s en el mundo. Es cierto que muchas veces no vemos ese camino, y a veces incluso nos parece como si fuésemos en dirección opuesta, pero la realidad es que también los pasos inversos nos dirigen en dirección de la gueulá del mundo de la oscuridad en que se encuentra.
“La gueulá continúa y avanza. La gueulá de Egipto y la gueulá futura plena es una misma acción que no cesa. La acción de la fuerte mano y el brazo extendido que comenzó en Egipto, continúa su acción en todas las situaciones” (Rav Kuk).
 

Departamento ibero-americano

Majón Meir abrió sus puertas para alumnos ibero-americanos de habla hispana y portugués, y te invita a tener esta experiencia única de estudiar Torá en su ambiente tan especial en la ciudad de Ierushalaim.
El programa - dirigido por el Rav Rafael Spangenthal - está destinado para jóvenes de diecisiete años en adelante que desean reforzar su identidad judía por medio del estudio de la Torá en un marco agradable, que enfatiza el valor de nuestros lazos con el pueblo, la Torá y la Tierra de Israel.
Para aquellos que lo deseen, existe también en el Majón un ulpán de hebreo bajo la órbita del Ministerio de Educación.
Para más información los invitamos a llamarnos o escribirnos:
Director del Departamento ibero-americano
Rav Rafael Spangenthal
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