Alumbrar

basado en materiales de Majón Meir

Parashat Jaiei Sara     22 de Jeshvan 5771     No 790

Nuestra tierra
Rav Ioram Eliahu

Nos enseñaron nuestros sabios, “hay tres lugares que las naciones del mundo no pueden afligir a Am Israel (el Pueblo de Israel) diciendo que los robaron, y son estos: Mearat HaMajpela (la Cueva de Majpela), el Beit HaMikdash (el lugar del Templo), y la tumba de Iosef. Mearat HaMajpela – como dice el versículo ‘cuando oyó Avraham a Efrón, entonces pesó Avraham a Efrón el dinero’ (Bereshit 23:16). El Beit HaMikdash – como dice el versículo ‘le entregó David a Arana’ (Divrei HaIamim Alef 21:25). Y la tumba de Iosef – como dice el versículo ‘entonces compró la parte el terreno’ (Bereshit 33:19)” (Bereshit Rabah 79).
¿Y qué hay con el resto de Eretz Israel (la Tierra de Israel)? Al respecto nos enseñó Rashi en su comentario al primer versículo de la Torá, cuando escribió “dijo Rabí Itzjak, la Torá tendría que haber empezado del versículo ‘este mes’ (Shmot 12:2), que es la primer mitzva que le fue ordenada a Am Israel. Entonces, ¿por qué comenzó con la creación del mundo? ‘Él declaró a Su pueblo el poder de Sus obras, para entregarles la heredad de los pueblos’ (Tehilim 111:6). Pues si las naciones del mundo le dicen a Am Israel: ‘Ustedes son ladrones, porque han conquistado las tierras de los siete pueblos’, podrá replicar: ‘Toda la tierra es de D’s. Él la creó y la entregó a quien le pareció correcto’” (Bereshit 1:1, Rashi). Entonces, todo el libro Bereshit (Génesis) – la creación, y todos los acontecimientos de los patriarcas y sus descendientes – fueron escritos sólo para hacernos saber ese gran principio, que Eretz Israel es nuestra, y no la poseemos como ladrones.
Pero las naciones del mundo no nos dejan tranquilos, y nuestros sabios nos cuentan que en la época de Alejandro Magno llegaron los hijos de Ishmael a demandar Eretz Israel – arguyendo que ellos son descendientes del primogénito – y vinieron junto con ellos knaanitas y egipcios. Nuestros sabios temieron del fallo de Alejandro, y Gabia Ben Psisa los convenció que lo envíen como representante. Dijo Alejandro: ¿Quién demanda a quién? Los hijos de Ishmael dijeron: Nosotros los demandamos, y tenemos argumentos de su propia Torá. En la Torá está escrito "al primogénito, hijo de la detestada, reconocerá para darle el doble de todo lo que posea" (Dvarim 21:17). Ishmael es el primogénito de Avraham, y le corresponde una porción doble. Le preguntó Gabia Ben Psisa al rey: ¿Acaso un padre puede hacer lo que le plazca con sus posesiones mientras está en vida? El rey contestó que si. Continuó Gabia Ben Psisa: Está escrito en la Torá – en nuestra Parashá – que Avraham le entregó toda la tierra a Itzjak, como dice el versículo "y dio Avraham todo lo que era de él a Itzjak" (Bereshit 25:5). Y respecto a los otros hijos, "y a los hijos de las concubinas que tenía Avraham, les dio Avraham regalos, y los envió hacia el este, a la tierra de oriente, alejándolos de su hijo Itzjak cuanto todavía estaba en vida" (Bereshit 25:6). Y dicen nuestros sabios que los hijos de Ishmael no lograron rebatir ese argumento, y se marcharon avergonzados (es citado en Ialkut Shimoni, Jaiei Sara).
También hoy en día los hijos de Ishmael utilizan el mismo argumento. Sus autoridades religiosas dicen que ellos son los descendientes de Ishmael, o de los plishtitas. Y también nosotros debemos comprender que ningún argumento de seguridad de ningún tipo podrá ayudarnos cuando queremos continuar poseyendo la herencia de nuestros patriarcas. Bien lo sabían los dirigentes cuando tenían que edificar el Estado Judío en Eretz Israel, y por eso dijeron "nuestro mandato sobre Eretz Israel es el Tana"j (la Biblia).
Y así nos enseñó el Rav Kuk en su famosa declamación que fue publicada en el año 5690: "Todos los seres del mundo sabrán que ningún reinado gentil nos da poder sobre la tierra santa, sólo el Santo de Israel, el Señor de todo el Mundo, cuya palabra es fiel y eterna. Él es el que nos entregó la tierra de lo santo como herencia eterna, para que seamos en ella una luminaria para los pueblos y traigamos la salvación para todos los habitantes de la tierra" (Maamarei HaReaya 358).
Nos fortaleceremos todos con esa gran verdad. Lo diremos en público, sin artificios, como acostumbraba a decir siempre nuestro Rav, el Rav Tzvi Iehudá Kuk: "La verdad no es vergonzosa ni miedosa". Y seremos merecedores de esa forma de poseer nuestra herencia para toda la eternidad. 

Midreshet Majón Orá

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¿Quién es nuestra gente?
Rav Shlomó Aviner

A veces las personas me hablan y utilizan la expresión "nuestra gente". Entonces, yo contesto: "Un momento, detente. ¿Quién es nuestra gente? Porque "nuestra gente" es Am Israel (el Pueblo de Israel)".
Por supuesto que en la nación las personas son distintas. Hay todo tipo de personas - pero todas ellas son parte de "nuestra gente".
En contraste, los gentiles no son nuestra gente. También ellos fueron creados a imagen y semejanza Divina, y también por ellos rezamos en "Aleinu Leshabeaj" – pero ellos no son parte nuestra. Nosotros estamos de un lado, y ellos del otro. Nuestro patriarca Avraham es llamado el "ivri" porque él se encuentra de un lado, y toda la humanidad del otro [en hebreo, ever es lado o orilla. N. del T.]. Ellos no son nuestra gente: Hay entre ellos tzadikim (justos), y llegarán al Mundo Venidero. Pero todos los Jasidei Umot HaOlam (los justos de los demás pueblos) que llegarán al Mundo Venidero no son nuestra gente.
Y dentro de Am Israel hay quienes cometen transgresiones, incluso a veces reshaim (malvados) – pero son nuestra gente. Tu hijo, también cuando no se comporta bien – es siempre tu hijo. Pero el hijo del vecino, incluso cuando se comporta bien, no lo es.
En todo público hay tzadikim, beinonim (medianos) y reshaim – cuyas siglas en hebreo es Tzibur (público), así citan al Ar"i z"l. Hay personas muy elevadas, hay medianos, y también más bajos. Pero todos ellos son nuestra gente. En la Hagada de Pesaj decimos que la Torá habla de cuatro tipos de hijos: Sabio, malvado, sencillo y el que no sabe preguntar. Pero todos ellos son hijos, y la Torá les habla a todos. Todos esos cuatro son nuestra gente.
Es más, la clasificación en tzadikim, beinonim y reshaim es personal, y no pública. Puede ser que una persona tenga una kipa sobre su cabeza pero es un rasha – D's no lo permita. Y también al revés.
Por eso, no hay que dividir al público en sectores y grupos. Ya sufrimos mucho por ese tipo de divisiones en la época del segundo Beit HaMikdash (El Templo), como explica el Netzi"v (Rav Naftali Tzvi Iehudá Berlín) en su prólogo al comentario de la Torá en su libro "HaAmek Davar": Am Israel se encontraba dividido en grupos, y todo el que no se parecía a nuestro grupo en su temor a D's, porque expresaba algún otro matiz, enseguida decidíamos que era un tzdoki y un apikores, contra los cuales se debe luchar hasta matarlos. Y también en la época del primer Beit HaMikdash las divisiones internas llegaron al punto que fuimos divididos en dos estados. También entre las tribus había divisiones, cuando cada tribu pensaba que ella es un estado independiente, que ella es toda "nuestra gente". Y por ello cuando una tribu era atacada, no siempre las otras tribus salieron a combatir para protegerla – porque no les importaba. Tampoco querían casarse entre las tribus.
Seguramente ustedes habrán notado que hoy en día nadie sabe a qué tribu pertenece – salvo los Cohanim y Leviim por su repercusión en la halajá. Recordamos muchas cosas en relación a nuestra procedencia, ¿cómo puede ser que nadie recuerde su tribu?
La respuesta se encuentra en el libro Orot (Pág. 43): Es una decisión Divina, para que sea olvidada la enajenación entre las tribus. En el futuro, la división en tribus volverá – como está escrito en el libro Iejezkel (Ezequiel), cuando la tierra será dividida nuevamente entre las tribus. Pero ahora, D's desea que no hayan divisiones, quiere todo un sólo pueblo. Cuando seamos un solo pueblo, con amor y hermandad, paz y amistad, entonces llegará el momento de expresar nuevamente los diferentes matices de las tribus que componen un solo y gran pueblo.
El Rav Kuk expresa en su artículo "Masa HaMajanot" (Maamarei HaReaya 76) su descontento de las divisiones en datiim (religiosos) y jilonim (seculares), jaredim (ultra-ortodoxos) y jofshim (seculares). Él apoda esos términos "los nombres del Baal [culto al Sol. N. del T.]".
Somos un sólo pueblo. Y la prueba de ello es que si bien en el pasado – como hemos contado – cuando una tribu era atacada por el enemigo, las otras tribus no acudían a ayudarla, en nuestros días cuando una persona de Am Israel es atacada, un millón de soldados salen a protegerla, sin preguntarse en absoluto si es dati, o jiloni, derechista o izquierdista, jaredi o leumi dati (nacionalista religioso). No les importa. Todos luchan por todos. "Todos para uno, y uno para todos". Ese es un indicio que hemos superado la enajenación tribal. Ese es el movimiento más colosal de Am Israel: Más que Bney Akiva, que Ezra y Ariel (distintos movimientos juveniles de Israel) todos juntos. Ese movimiento es el ejército. Y Tzaha"l (el Ejército de Defensa de Israel) es unidad.
Esa es "nuestra gente". No se debe dividir a Am Israel en grupos, sino que "quién como Tu pueblo Israel, un pueblo en la tierra" (Shmuel Bet 7:23).
 

Departamento ibero-americano

Majón Meir abrió sus puertas para alumnos ibero-americanos de habla hispana y portugués, y te invita a tener esta experiencia única de estudiar Torá en su ambiente tan especial en la ciudad de Ierushalaim.
El programa - dirigido por el Rav Rafael Spangenthal - está destinado para jóvenes de diecisiete años en adelante que desean reforzar su identidad judía por medio del estudio de la Torá en un marco agradable, que enfatiza el valor de nuestros lazos con el pueblo, la Torá y la Tierra de Israel.
Para aquellos que lo deseen, existe también en el Majón un ulpán de hebreo bajo la órbita del Ministerio de Educación.
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