Alumbrar

basado en materiales de Majón Meir

 Parashat Vaiakhel-Pekudei     25 de Adar 5766     Shabat HaJodesh     No 557

La grandiosidad de la pequeñez
Rav Shlomó Aviner
(Tal Jermón, Torá, pág. 144)

En la Parashá "Vaiakhel" se encuentra la cima de la generalidad: "Y cuando Moshé hubo convocado a toda la congregación de los hijos de Israel… tales son las cosas que el Eterno os ha mandado hacer… y todos los sabios de corazón de entre vosotros vendrán y ellos fabricarán todo cuanto ha mandado el Eterno… el Mishkan (Tabernáculo)" (Shmot 35:1-11). Todo Am Israel se encuentra reunido para escuchar la orden Divina de la construcción del Mishkan, el lugar donde morará la Shjina (manifestación de la Presencia Divina) en la tierra. Y en la Parashá "Pekudei", aparece el pormenorizado más extremo posible, que llega hasta la contabilidad de los vintenes de los ganchos de las columnas - un detallado insuperable.
Hay dos actitudes: Una de ellas es general, muy abstracta, habla de los ideales genéricos que vuelan en el cielo - pero le falta la capacidad de descender a los detalles. Los ideales no descienden, y no se expresan en la realidad terrenal, en forma material. Como aquel cura que amaba a toda la humanidad, pero no amaba a ninguna persona!. A esa actitud le falta la Medida de la Justicia - es decir, la capacidad de limitar, de descender y ordenar el elevado ideal en forma detallada en las circunstancias reales exactas. Como el juez que es solicitado para dictaminar la sentencia de un pleito de un centavo, y no puede eximirse en nombre del ideal de la bondad, la misericordia y la renuncia. Es necesario que el veredicto sea sentenciado en forma definida y clara. La halajá, exacta y pormenorizada, es la expresión de la firmeza y el coraje de la Torá, que desciende hasta todos los rincones de la realidad, ordena, corrige y asienta el ideal dentro de ella.
En contraste, puede existir una actitud opuesta: Una contabilidad de nimiedades sin fe, sin grandeza. Una suma de detalles secos, sin raíces ni nutrimento de un origen ideal elevado del que emana vida. Ese tipo de contaduría es necesaria - pero es asfixiante. Por ello, "había un tejado fuera de Ierushalaim, y todo el que quería hacer cuentas se dirigía allí. Por qué? - para que no hagan cuentas en Ierushalaim y se apenen" (Shmot Raba 52:5). Ierushalaim es el lugar más alegre en toda la tierra, no es el lugar adecuado para hacer cuentas, ni siquiera introspecciones morales. El pequeño dolor en el corazón del que no se puede salvar todo el que rinda sus cuentas consigo mismo - su lugar adecuado no es en Ierushalaim. Por supuesto, es necesario hacer introspecciones, pero no puede ser que toda la vida espiritual de la persona se limite a buscar sus propios defectos: Es necesario también elevar en forma genérica su voluntad, con grandeza y alegría (Orot HaTshuvá 16:1).
Nos edificamos de la conjugación de la generalidad y del detallado. Hay grandeza en la generalidad, pero también la hay en la pequeñez. De la misma forma que decimos "cuán grandiosas son Tus obras, oh Eterno" (Tehilim 92:6), también decimos "cuán pormenorizadas son Tus obras, D's". Es decir, "de la misma forma que nos maravillamos de la grandiosidad de los astros, de las inmensidades… nos maravillamos cuando profundizamos en la pequeñez de la creación, en los detalles de los miembros de los seres vivientes más minúsculos" (Orot HaTorá 3:8). Es semejante al relato de la aguja: En una exposición industrial donde habían máquinas enormes, llegó una persona para exponer una aguja. La abrió, y dentro de ella había otra aguja, más pequeña. También esta abrió, y dentro de ella había una aguja más pequeña. Y siguió abriendo agujas, una más minúscula que la anterior. Así es también con la
Torá: "La generalidad de los elevados conceptos… le muestran a la persona un mundo colmado de grandiosidad… y en forma similar se encontrarán montañas de conocimientos nuevos en cada punto y en cada detalle de la Torá" (Ídem.). Todas las mitzvot son una expresión de la grandiosidad de la pequeñez, la expresión de los grandes ideales dentro de las limitaciones de la realidad.
Y también es así en nuestro caso: De la construcción del
Mishkan genérico, pasamos a los detalles de la contaduría de las columnas, sus bases y sus estacas. Y Moshé, "el hombre de D's" (Dvarim 33:1), poseedor de la concepción genérica de todo Am Israel, es el que se encarga del balance monetario detallado, hasta el último centavo. Generalidad y detallado. 

Midreshet Orá

Majón Meir abrió una Midrashá (centro de estudio de Torá) para muchachas de habla hispana y portuguesa en Ierushalaim. Las interesadas en recibir más detalles son invitadas a llamarnos o escribirnos:
Gueula Najman
Cel: 052-4621830
E-mail: tgueu@hotmail.com , editorial@alumbrar.org 

Bendito sea que me hizo mujer
Rav Shlomó Aviner

No. Yo no pretendo rebelarme frente a la formulación del Sidur (libro de rezos) y cambiarla. Yo rezo como se acostumbra, diciendo "bendito eres… que me has hecho de acuerdo con Tu voluntad", y me siento muy bien con ello - rezando de la misma forma que lo hacía mi culta abuela. Yo sólo pretendo expresar lo que siento: Estoy contenta de ser mujer!. Muy contenta!. No me falta nada siendo mujer. A mi abuela tampoco le faltaba, ni tampoco a mí.
Hay algo que está muy claro: No envidio a los hombres ni los imito, no intento asemejarme a ellos - y convertirme en un "hombre" desperdiciado, en vez de una mujer plena consigo misma, y la criatura más feliz sobre la tierra. No me siento menos importante frente a los hombres. Yo se perfectamente que muchos hombres se sienten más importantes que yo: No me importa. Si así quieren - que así sea: Yo no competiré con ellos. Si ellos necesitan sentirse superiores, que les plazca. Yo no necesito sentirme superior, yo siento que yo soy yo, y me es bueno con lo que soy.
Por ello, no comprendo todo tipo de esfuerzos de organizaciones feministas que intentan proporcionarnos cargos masculinos: No necesito prendas de vestir ni profesión masculina - para rivalizar en la sociedad competitiva y carrerista masculina. No necesito un peinado masculino, ni un maquillaje masculino.
No comprendo la pugna de las inglesas, con sus amplios sombreros y sus largos vestidos - para qué necesito toda esa loca vida política?.
Yo influyo de otra forma, de una forma más respetable. Mi lema es: "Gloriosamente ataviada la hija del rey en el interior" (Tehilim 45:14). Mi fuerza se encuentra dentro de mí en mi interior. Es una fuerza femenina. Yo siento que la Shjina (manifestación de la Presencia Divina) se encuentra dentro de mí. También la palabra Shjina es femenina, no es cierto?!.
Yo me dedico a edificar un hogar, a formar una relación de pareja, a educar, a entregarme a mis hijos. Yo construyo algo agradable y comprometedor al mismo tiempo. Mi esposo se enreda y se complica un poco en ese aspecto, con definiciones de todo tipo - pero en mí caso, todo eso surge en forma natural. Soy capaz de sonreír, de compartir, hacer partícipe, amar. Mi fuerza es interna, oculta. Yo no soy extrovertida, no hago aspavientos - todo se encuentra dentro de mí.
No digo que siempre me es fácil con mi esposo. Él no comprende todo lo que le digo, me ofende y yo lloro… No, no soy susceptible. Cuando otra persona me ofende, no lloro - lloro sólo cuando él me ofende, porque dependo de él. Se lo expliqué varias veces, y él lo comprendió, pero más tarde volvió a comportarse de esa manera. Por lo visto, es más difícil cambiar que comprender. Pero mi forma de lucha no es como la suya. Él me habla con un estilo tan masculino, tan duro. A veces incluso insulta - y se piensa que eso lo hace más hombre. Yo no utilizo armas masculinas, sólo femeninas: Dulzura - con él y con los niños.
Si, soy un poco sicóloga, y también un poco trabajadora social. Qué gran papel tengo!. Cuido de mi pareja y de la educación de los niños, en jornadas de tres turnos diarios, incluyendo shabat y días de enfermedad!.
A veces se me terminan las baterías. Entonces, las vuelvo a cargar. A veces, por mérito de Sara, Rivka, Rajel y Lea, nuestras matriarcas que tanto leí acerca de ellas. A veces, es mi esposo el que carga mis baterías, a veces mis amigas. A veces yo misma. Si, me gusta mirarme en el espejo y sonreírme. Al principio me maquillaba, pero finalmente llegué a la conclusión que no tengo lo que esconder, y no tengo lo qué recalcar. No tengo nada en contra del maquillaje - ni tampoco a favor de él. También sin maquillaje soy hermosa y especial a mis ojos - y no para caer en gracia a los ojos de otros hombres. Ellos no me interesan. Es para sentirme bien: Ropas lindas, velos hermosos…
Cuando me resulta difícil hablar con mi esposo, yo hablo conmigo misma dentro de mí, o a veces con mis amigas, cara a cara o por teléfono. Tengo varias "amigas por teléfono". Con las amigas siempre puedo abrirme, puedo sentirme mujer. No!. No sustituyen a mi esposo!. Es algo adicional. Lo principal para mí - es el hogar. Quiero ser amada y amar. Quiero estar enamorada, y que me amen. Quiero ser una madre buena y comprensiva. No aprendí nada de eso en ningún lugar, quizás poseo lo que se apoda "inteligencia emocional". Yo siento capacidad creativa natural en la casa.
Pero me es muy agradable con mis amigas. El mundo cultural está pensado para los hombres: Allí hay todo tipo de elementos que me son ajenos. No es para mí. Organizamos a veces un encuentro para cantar con las amigas: Yo necesito cantar!. Así expreso mi alma. Hay también quienes tocan algún instrumento musical. Yo sólo se tocar la flauta. En esas noches, me siento natural.
También participo de talleres. Charlamos de todo lo que llevamos dentro de nosotras. D's no lo permita! - no hablamos Lashón HaRrá (calumnias) de mi esposo o mis hijos - sólo hablo de mí misma. Realmente, me es muy placentero estar acompañada de mujeres. Por supuesto, pertenezco a mi esposo y a mis hijos - pero también pertenezco a la "tribu" de las mujeres. Todas nosotras pertenecemos a esa tribu, sin importar la edad, situación familiar o profesión. Nos sentimos contentas juntas, nos reímos juntas sin límites, una risa pura, una risa continua, como una campanilla.
Este es mi secreto: Tengo una matriz, en la que envolví a mí bebe. También después que nació, yo continúo envolviéndolo. Yo amo, amo - y deseo que me amen.
Me amo a mí misma. Siento que poseo una intuición sana que me alumbra, que dentro de mí hay sabiduría, que nazco nuevamente todo el tiempo. Tengo fe en mí misma, en la gran sabiduría dentro de mí. Por ello, yo digo con gran alegría: "Bendito sea que me hizo mujer"!.

Departamento ibero-americano

Majón Meir abrió sus puertas para alumnos ibero-americanos de habla hispana y portugués, y te invita a tener esta experiencia única de estudiar Torá en su ambiente tan especial en la ciudad de Ierushalaim.
El programa - dirigido por el Rav Rafael Spangenthal - está destinado para jóvenes de diecisiete años en adelante que desean reforzar su identidad judía por medio del estudio de la Torá en un marco agradable, que enfatiza el valor de nuestros lazos con el pueblo, la Torá y la Tierra de Israel.
Para aquellos que lo deseen, existe también en el Majón un ulpán de hebreo bajo la órbita del Ministerio de Educación.
Para más información los invitamos a llamarnos o escribirnos:
Director del Departamento ibero-americano
Rav Rafael Spangenthal
Tel.: 972-8-9285216
Cel: 972-52-4501467
E-mail:
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