Alumbrar

basado en materiales de Majón Meir

Parashat Bereshit     27 de Tishrei 5780     1241 

Comenzar desde el principio
Rav Eial Vered
(reimpresión) 

Un mundo entero de comienzo se abrirá delante de nosotros este Shabat. Una Parashá cuya interpretación sencilla casi no existe de por sí sola, y necesita e invita los mundos del Midrash, del Remez y del Sod (distintos niveles profundos de interpretación de los versículos) para socorrerla, y explicar un poco ese mundo misterioso que es llamado “Maase Bereshit” (la Creación) en el que no tenemos ni un poco de entendimiento.
Y a pesar de ello, se puede contemplar cómo fue que comenzaron las cosas, o por lo menos cómo fue expresado en la Torá ese comienzo. Esa es una regla del estudio de la Torá, la esencia de algún concepto o palabra se esconde por lo general en el sentido básico de él o ella cuando figura por primera vez en la Torá.
Intentaremos prestar atención al primer mandamiento que D’s le ordenó al hombre. ¿Qué comprende ese mandamiento? ¿Cuál es su contenido? ¿Por qué justamente con ese mandamiento eligió D’s dirigirse al hombre por primera vez? ¿Cuál es el principio de la dirección que el D’s en el Cielo le entrega al hombre que creó en la tierra?
La respuesta acostumbrada es que el primer mandamiento es “multiplicaos y sed fecundos”. Pero esa es una respuesta correcta sólo parcialmente. Es cierto que eso le fue dicho al principio al hombre, pero no fue dicho como un mandamiento, sino que como una bendición, parte de la bendición genérica que el Creador bendice a Su creación cuando surgió. Así le fue dicho al hombre: “Los bendijo D’s, y les dijo fructifiquen y multiplíquense, llene la tierra y sométanla, y dominen sobre los peces del mar y sobre las aves de los cielos y sobre todo animal que se mueve sobre la tierra” (Bereshit 1:28). Pero antes de ese versículo, en una formulación semejante, le fue dicho a todos los animales que fueron creados en el quinto día: “Y D's los bendijo, diciendo fructifiquen y multiplíquense, y llenen las aguas de los mares, y las aves se multipliquen en la tierra” (Bereshit 1:22). No es eso lo que estamos buscando, porque buscamos el mandamiento especial que se dirige al hombre como diadema de toda la creación, como la criatura que fue creada por las manos del D’s y cuenta con imagen y semejanzas Divinos. Semejante mandamiento debe ser formulado como tal, y en forma singular para el hombre.
El primer mandamiento que figura es: “El Eterno D’s tomó al hombre y lo puso en el jardín de Eden para que lo trabajase y lo cuidase. Y el Eterno D's ordenó al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín ciertamente comerás, pero del Árbol del Conocimiento de lo Bueno y lo Malo no comerás, pues el día en que comas de él ciertamente morirás” (Bereshit 2:15)

¡Comer! Ese es el primer mandamiento que D’s le ordena al hombre. Y si tomamos en cuenta el entorno genérico que antecede a ese versículo, nos daremos cuenta que hay aquí cuatro verbos: Trabajar, cuidar, comer y no-comer. Cuando el verbo dominante y más significativo de todos es “comer”, y sobre él habla en forma directa y explícita el mandamiento – ese es el principio.
Y eso es muy interesante. Debemos prestar atención al hecho que de entre los cuatro verbos, tres son positivos: Le hablan al hombre y le dicen qué debe hacer, y también lo que debe evitar hacer. Sólo el último verbo es expresado en forma negativa. El orden y también la actitud son significativos. La palabra de D’s nos llega no para restringir o limitar, sino que por el contrario, para fortalecer las fuerzas de acción y orientarlas en la dirección que les corresponde exactamente. Por supuesto, hay cosas que debemos evitar hacer porque pueden producir daño, pero no son ellas las que se encuentran en la fachada de la palabra Divina. Al principio, se encuentran tres verbos positivos que le deberían decir al hombre lo que debe hacer, y no lo que tiene prohibido hacer. Y ese fue justamente el mal consejo de la víbora, que lo dio vuelta todo, que pintó todo el mundo con el color “prohibido”, “no toques”, y entonces comienza todo el cuestionamiento: ¿Qué es lo que está prohibido exactamente, y hasta qué punto? ¿Sólo está prohibido comer, o también tocarlo? Y sólo con eso ya salió ganando la víbora, porque cuando el tema pasa a ser en vez de “
¿qué debe ser hecho?” el “¿qué está prohibido?”, cuando la intención original fue pervertida, ya logró su propósito. E incluso la mujer lo reconoce diciendo “la serpiente me incitó y comí” (Bereshit 3:13) – la víbora me despistó y me hizo hablar del tema de lo que está prohibido, y el comer es sólo una consecuencia de ello.
Esas son las palabras de la víbora y la persona que marcha por su camino, que elige presentar las mitzvot como un conjunto de prohibiciones y limitaciones, cuando en realidad lo principal es lo que la persona hará, y no lo que no hará. Lo que tiene que hacerse aplazará lo que no tiene que hacerse.
Ese es el principio que yo recuerdo al comienzo del año, cuando comenzamos la Parashá Bereshit.
El que me creó, y me dio mis fuerzas y mi alma, es el que espera que yo trabaje, y cuide, y coma - y también no arruine. Sobre esa tarea yo pienso, ese principio me alumbra desde los versículos: ¿Qué harás este año? ¿Qué tarea D’s te hará descubrir este año? ¿Cómo abrirás el jardín que debes cuidar, cómo lo trabajarás? Y dentro de esa labor, el comer tiene un papel central.
El comer es la unión del hombre y las distintas partes de la creación y su elevación, transformándolas en parte de sí mismo – ese es el profundo sentido del comer. Y respecto a ello llega la orden Divina: ¡Come! Une más y más partes de la creación a ti, transfórmalas en parte tuya, elévalas del mundo del caos y adhiérelas al mundo de la corrección. En base a la humildad y la responsabilidad, como la diadema de la creación, como el rey en el mundo material, respecto al cual fue dicho “lo has hecho apenas un poco más pequeño que los ángeles, y lo coronaste con gloria y honores” (Tehilim 8:6). ¡Cuánta confianza deposita D's en nosotros, cuanto respeto por el hombre, cuántas fuerzas nos da semejante actitud!
Este Shabat la Parashá es Bereshit, y nuevamente leeremos los versículos y las letras de las que todo empezó. Con ellas fue creado el mundo. Todo se basa en ellas. El lector leerá, y nuevamente se presentará ante nuestros ojos la intención inicial, antes que el mundo cayese en la red de la víbora. Nuevamente recordaremos cuánta confianza deposito D’s en nosotros, cuánto quiere que hagamos lo correcto, el principio nuevamente aflorará, pleno y alegre, y nos exigirá ocuparnos de lo positivo, crear y hacer, liberarnos de la mentira de la víbora que presenta todo en forma negativa y limitada. El mundo despierta de su letargo. Las fuerzas de vida brotan, los manantiales del conocimiento se abren, y un jardín de árboles de vida se presenta delante nuestro listo para ser comido, para unirse y vincularse. Y el principio retumba nuevamente: Levántate, trabaja, cuida y come. Y esta vez no arruines, en esta vuelta no le permitas a la voz cortada de la víbora confundirte nuevamente, sino que abre tus oídos a la voz agradable del D’s que se pasea también Él por el jardín, y se complace viendo Su criatura siendo partícipe también él de la continuación de la creación del mundo.

La Suca del Leviatan
Rav Shlomó Aviner
(Tal JermónTorá, pág. 456) 

Rezamos que seamos merecedores de sentarnos en la Suca de la piel del Leviatan (pez mitológico, de grandes proporciones), y debemos entender cuál es la intención.
El Leviatan es un animal gigante, es la máxima expresión de la animalidad y el vigor físico. A primera vista, no tenemos ningún contacto con ello. Nuestra aspiración es elevarnos por encima de los asuntos materiales de este mundo, y ser merecedores del resplandor Divino.
Y esa es la gran innovación: No hay contradicción entre el kodesh (lo santo) y lo laico, e incluso cuando lo laico se expresa en su máximo vigor. Es cierto que “el kodesh común” es “opuesto a la naturaleza”, “lucha hasta su última gota en contra de la naturaleza” (Orot HaKodesh Bet 317). No comprende que de la misma forma que lo laico sin el kodesh es como un cuerpo sin alma, también el kodesh sin lo laico es como un alma sin cuerpo. No comprende que de momento que lucha en contra de la naturaleza, lucha contra su propia naturaleza.
Pero nuestra intención es no desconectarse de la naturaleza sino que elevarla, lo que es posible sólo cuando el resplandor Divino nos envuelve. Por ello, esa elevación es notoria sobre todo en la fiesta de Sucot, en la que las nubes de honor nos envuelven y la Shjina (manifestación de la presencia Divina) mora dentro nuestro. Y en base a la kdushá de Sucot, que es la kdushá de este mundo y su elevación, serán merecedores los tzadikim (justos) de comer del banquete del Leviatan. 

Meorot HaShabat

El cometido de esta sección es familiarizar a los lectores con las pautas básicas del Shabat. Cada uno debe aconsejarse con la autoridad rabínica en su comunidad en cuanto a los detalles de las numerosas y a veces complejas halajot del Shabat, y no limitarse a lo escrito en esta sección.
Borer
Mano

La segunda condición mencionada anteriormente para permitir separar “comida” de una mezcla con “residuos”, es que lo separe con la mano – es decir, que quite la “comida” de la mezcla sin ayudarse de ningún instrumento dedicado a ello.
Cuando separa entre las dos especies con la ayuda de algún instrumento dedicado a ello, trasgrede la prohibición de Borer según la Torá escrita. Y cuando lo hace con algún instrumento que no es dedicado a ello, a pesar que no trasgrede una prohibición de la Torá escrita, de todas formas está prohibido por nuestros sabios
[1].
La utilización de un utensilio de comida para quitar la “comida” de la mezcla, a veces es considerado “forma de comer” y está permitido, y a veces es considerado “forma de Borer” y está prohibido.
Si en un plato se encuentran mezcladas aceitunas y otras especies avinagradas, está permitido tomar con una cuchara o un tenedor una aceituna y comerla, porque de esa forma la utilización del utensilio es considerada “forma de comer”
[2]. Y también es así tratándose de toda mezcla de comidas que se acostumbra a comerlas con la ayuda de una cuchara o un tenedor, y está permitido sacar la comida con la ayuda de ellos[3].
Aceite que flota sobre la sopa o crema que flota sobre la leche o similar, y desea quitar el aceite o la crema: Si quita exclusivamente el aceite o la crema, está prohibido utilizar una cuchara [incluso si piensa comerlos][4], porque es considerado “forma de Borer’ y no “forma de comer”[5]. En ese caso, puede quitar el aceite junto con un poco de sopa, o quitar la crema junto con un poco de leche[6].


[1](Shuljan Aruj, Orej Jaim 319 inciso 2) Como fue aclarado en la Gmará (Shabat 74A), que el que separa con un colador debe traer un sacrificio de Jatat, es decir, trasgrede la prohibición de Borer según la Torá escrita. Y el que separa con un plato sopero, está exento aunque está prohibido. Y explicó Rashi (allí) que con plato sopero está prohibido porque se asemeja a Borer, y por otro lado está exento porque es Borer de una forma que no se acostumbra. Pero si separa con su mano sin utensilio, no es semejante a Borer en absoluto.
[2](319, Mishná Brurá inciso 66). Y en Shu”t Iguerot Moshé (primera parte, 124) y Shu”t Minjat Itzjak (primera parte, 76) explicó que si el utensilio [tenedor o cuchara] no ayuda en la separación misma, sino que lo utiliza para no ensuciar su mano, o porque se trata de un alimento líquido y no puede tomarlo con su mano, y todo lo que sea similar a ello, es como Borer con la mano y está permitido.
[3]Véase Jazon Ish (54, inciso 5) que escribió: “Y así también si toma con la mano o el tenedor la carne del hueso en el plato sopero o similar, no hay ningún problema en cuanto a Borer”.
[4](Allí, Mishná Brurá inciso 62).
[5](Allí, Shaar HaTziun inciso 58).
[6](Allí, Mishná Brurá).

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