Edición semanal
Basada en materiales de Majón Meir

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Parashat Koraj     28 de Sivan 5783     1413 


Rav David Landau

Niveles
Rav David Landau
(reimpresión)

El pecado que figura en nuestra Parashá es el pecado de la confusión de los niveles. Todo borroneado genera destrucciones y peligros espantosos para todos. Koraj arguye: “Toda la congregación es santa”, todos son iguales, hay que ser democráticos. Pero la realidad es que hay niveles en todos los campos, también dentro de Am Israel (el Pueblo de Israel).
El mundo es como un organismo, donde los miembros no son iguales, sino que hay diferencias de niveles. Cada miembro tiene su valor singular, y también una función singular, y el cuerpo podrá subsistir plenamente con salud sólo si cada miembro cumplirá su función especial. Cuando el rey de los Kuzaros pregunta por qué no le fue entregada la Torá a todos los pueblos en el episodio de la Entrega de la Torá
en el monte de Sinai, le contesta el sabio preguntándole por qué no todos los seres vivientes son personas (HaKuzari 1:103). El orden en que se revela el Creador en las criaturas es en niveles: Reino mineral, vegetal, viviente, hablante e Israel. De la misma forma que en el cuerpo todos los miembros que se complementan los unos a los otros expresan el cuerpo entero, así también en el mundo, el organismo se revela en su plenitud según los niveles, cuando cada nivel cumple con su papel singular. En Am Israel mora la Shjina (manifestación de la presencia Divina) en forma central, que en el futuro influirá e imbuirá a todo el mundo. Cuanto más se eleva la forma de vida, se expresa una vitalidad más central en todo el cuerpo. En las criaturas de bajo nivel – como los invertebrados - en cada miembro que es cortado del cuerpo se revela un nivel de vida semejante. Mientras que en las criaturas más desarrolladas - que tienen columna vertebral - hay una vitalidad central, y no todo miembro del cuerpo la expresa, y no puede continuar viviendo sin estar ligado al centro de vida, sin el corazón, que entrega la fuerza de vida.
También en Am Israel hay niveles. Es cierto que el Clal (la totalidad genérica del Pueblo de Israel) incluye a todos, grandes o chicos, pero hay diferencias y niveles. De la misma forma que Am Israel fue elegido de entre los pueblos, así también hay sectores elegidos dentro de Am Israel. Hay un sector dentro de él que es celestial, que “el Eterno es su heredad”. Los Cohanim (sacerdotes) son el nivel más alto dentro de Am Israel, lo que es detallado en la Parashá Emor. La afirmación de Koraj pone en duda todo el orden Divino de los niveles dentro de la nación, y por ello es necesario aclarar las cosas en forma tajante.
El pueblo se nutre de sus líderes, y si hay alguna duda en cuanto a su liderazgo eso produce también un descenso en el pueblo, que absorbe de ellos su fuerza de existencia. Por ello, la aspiración de igualdad es una actitud destructora, que aspira a anular el valor central, y de esa forma arruinar el Clal. Así dicen nuestros sabios: “No fue destruida Ierushalaim hasta que igualaron el pequeño y el grande”, no diferenciaron entre los niveles, y la necesidad de absorber de los grandes. Hay necesidad que haya niveles, una estructura que permite la expresión del kodesh (lo santo) de la vida (según Sijot HaRav Tzvi Iehudá, Orot pág. 55-56, Bamidvar pág. 18, 176-178).


Rav Shlomó Aviner

Mi esposa es mejor
Rav Shlomó Aviner

 

Pregunta: Tengo muchas críticas para con mi esposa. Ella escucha canciones seculares y otras cosas, y yo consagro todo mi tiempo al estudio de la Torá. Cuando yo le hago observaciones, ella me pide que la deje en paz, que ella le rinde culto a D’s a su forma. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta:

Primera regla: No es un tema para SMS. Amor y hermandad, paz y amistad entre marido y esposa es uno de los temas centrales en la vida, y no es posible solucionarlo preguntando por celular. Se necesita estudiar mucho, tú sólo y junto con ella.

Segunda regla: La persona es juzgada según su mayoría. Así escribe el Ramba”m (Hiljot Tshuvá, segundo capítulo). Si la mayoría son méritos, es un tzadik (justo). Si la mayoría son pecados, es un malvado. No somos ángeles, y “no hay una persona justa en la tierra que haga el bien y no peque” (Kohelet 7:20). Se rige según la mayoría. Y seguramente tu esposa es en su mayoría buena, casi en todo, y es una tzadika.

Tercera regla: “Debes juzgar a la persona para bien”. Nuestros sabios dicen que se debe ser humilde frente a toda persona. Se extraña el autor del libro “Tania”: ¿Cómo me sentiré humilde frente a una persona sin yugo divino y vacía, cuando yo cumplo Torá y mitzvot? Y contesta: No juzgues a tu compañero hasta que llegues a su lugar. Ya sea su lugar en cuanto a su situación práctica, ya se su lugar psíquico. ¿Quizás si tú estuvieses en su condición ya estarías en la cárcel? ¿Y si él viviese en tus condiciones de vida, quizás ya sería un gran talmid jajam (erudito del estudio de la Torá)? Y también su lugar psíquico, es decir, el complejo de pasiones de él. Si tú tuvieses que hacerles frente a sus pasiones, quizás hace tiempo que estarías en la cárcel…

Cuarta regla: ¿Has estado embarazado? ¿Has dado a luz? ¿Has amamantado? ¿Acaso tú sabes cuán difícil es estar embarazado, por lo general? Dolores, náuseas, depresión y más. ¿Acaso has dado a luz? Tienes idea cuán doloroso puede ser a veces, cuantos temores hay? ¿Acaso has amamantado, y te has despertado a seguido para amamantar, cuando estás tan cansado? ¿Acaso has tomado cuidado de un tierno bebe, de un niño? Y así con todo. Párate con santo temor frente a tu esposa.

Quinta regla: Charla diaria. No se puede solucionar problemas entre los cónyuges con una verdad “comprada”: Una persona le pregunta a otra en cuanto a una tercera persona. El amor entre los cónyuges no es sólo algo técnico, sino que algo muy profundo, una purificación interna, una comprensión mutua. Para ello hay que charlar cada día. Cada tarde, media hora. Apagar los celulares, y elegir un momento tranquilo en el que se puede charlar juntos. Se comienza con algo bueno: Yo aprecio mucho tu actitud frente a mí en cuanto a tal cual tema. Se continua con algo no tan bueno: Me ofendí mucho cuando me hablaste respecto a tal tema. Perdón, ¿cómo desearías que te hable? De tal forma. Bueno, me esforzaré por hacerlo así. ¿Estás dispuesta a escucharme? Por supuesto. Entonces… Muy bien, muchas gracias. Y al final, se termina con algo bueno. El punto medio es difícil y doloroso, pero cura las heridas. Y de día en día disminuirá.

Sexta regla: Ayuda externa. Si la charla diaria no es suficiente, se debe buscar ayuda de algún consejero matrimonial, no es vergonzoso. Así hizo D’s en su mundo, que todos somos una misma entidad general, y todos necesitamos a todos.

Séptima regla: Recordar que cuando hay tensión entre los cónyuges, los niños lo salen pagando. Cuando crezcan, entenderán exactamente lo que pasó y sufrirán una crisis. Y cuando son pequeños, no comprenden cómo puede ser algo así, pero lo sienten y se derrumban más aún. Por ello, en el “Sefer HaJinuj” está escrito que D’s ordenó en cuanto al que se casa que “libre estará para su casa un año completo” (Dvarim 24:5), para que puedan hacer las paces y traer al mundo niños felices.

Pregunta: Ahora comprendo que mi esposa es mucho más tzadika que yo…

Respuesta: Bienaventurado seas. 


Shabat

Meorot HaShabat

El cometido de esta sección es familiarizar a los lectores con las pautas básicas del Shabat. Cada uno debe aconsejarse con la autoridad rabínica en su comunidad en cuanto a los detalles de las numerosas y a veces complejas halajot del Shabat, y no limitarse a lo escrito en esta sección.

Orden a un gentil en Shabat

Otros daños

Los Rishonim discrepan si lo que permitieron nuestros sabios en caso de incendio – de decir frente a un gentil “todo el que apague el incendio no saldrá perdiendo” – es justamente cuando se trata de un incendio[1], o también otro tipo de daño de las pertenencias de la persona que pueden ser salvadas haciendo alguna Melaja prohibida según la Torá escrita[2].

El Shuljan Aruj determinó como la opinión de los que lo permiten[3]. Y así también los poskim (sabios que determinan la halajá), que el que se fía de los que son menos estrictos no sale perdiendo[4].

Por ejemplo: Una persona que en Shabat un caño de agua explotó en su casa[5], y el agua que inunda su casa puede producir mucho daño a sus muebles y otras pertenencias está permitido llamar a un gentil que venga a su casa y decir frente a él “todo el que salva no saldrá perdiendo”, ya que también en ese caso nuestros sabios temieron que de momento que la persona se agita por sus pertenencias puede llegar a corregir la avería de por sí mismo.

Y también si alguien dejó mercancías en su patio antes de Shabat, y en Shabat se nubló y está por comenzar a llover y la mercancía se echará a perder, puede decir frente a un gentil “todo el que salva no saldrá perdiendo”, a pesar de que el gentil para ello hará Melajot que están prohibidas según la Torá escrita. Porque si no le permitirán decirle algo así al gentil, se teme que de momento que la persona se agita por sus pertenencias llegue a salvar él mismo su mercancía[6].

Llamar a un gentil

También en opinión de los que prohíben decir frente al gentil “todo el que salva no saldrá perdiendo” y lo permiten solo cuando se trata de un incendio, de todas formas puede llamar a un gentil y mostrarle lo que sucede sin decirle nada, y el gentil comprenderá de por sí mismo lo que debe hacer y salvará las pertenencias[7].



[1](Así opina el Rashb”a y Sma”g y HaTruma. Fueron citados por Beit Iosef y Shuljan Aruj, Orej Jaim 307 inciso 19).
[2](Así es la opinión de Baha”g y Sma”k y Ro”sh. Fueron citados por Beit Iosef y Shuljan Aruj allí).
[3]El Shuljan Aruj citó a los que lo permiten, y la opinión de los que lo prohíben como “hay quien opina”. Y en 334 inciso 26 determinó como lo que lo permiten.
[4](307, Mishná Brurá inciso 71. Kaf HaJaim inciso 130 citando Ajaronim).
[5]El Shuljan Aruj (334 inciso 26) escribió así: “Y también daños similares que llegan de pronto”. Y se acotó allí (Mishná Brurá inciso 70) que en Beit Iosef escribió que “que llegan de pronto” es lo común, porque si hubiese sabido ayer lo que ocurrirá ya lo habría arreglado. Pero si lo sabía antes de Shabat y se demoró y no corrigió el desperfecto, también tiene permitido decir “todo el que salva no saldrá perdiendo”. Pero los Ajaronim no citaron sus palabras, y tal parece que no les es sencillo que así es. Y Kaf HaJaim (allí, inciso 126) citó al Beit Iosef que lo permite incluso si sabía antes de Shabat respecto a la avería y se demoró y no la corrigió.
[6](307 inciso 19).
[7](Allí, Mishná Brurá inciso 71. Kaf HaJaim inciso 130). O sea, justamente cuando se trata de una perdida que llega de pronto, como un incendio [que cabe decir “la persona se agita por sus pertenencias”]. Pero si no se genera por ello una gran perdida, está prohibido insinuar en absoluto (Pri Megadim allí, Eshel Avraham inciso 27).
Y véase anteriormente que si se trata de una gran pérdida está permitido decirle directamente al gentil que haga Melajot prohibidas según nuestros sabios. Y está prohibido hacerlo sólo cuando se teme que de momento que la persona se agita por sus pertenencias llegue a hacerlo él mismo (véase anteriormente).