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"Borrarás el recuerdo de Amalek" - "hasta que no se sepa"

Rav Azriel Ariel
(Beahavá Ubeemuná No555)

Desde la creación del mundo hay una lucha entre el bien y el mal que en él existen. La oscuridad y la luz se alternan, hasta que la contienda concluya con la victoria de la luz sobre las tinieblas.
El grupo humano que representa la maldad de toda la humanidad, es Amalek. "Que te salió al encuentro en el camino" (Dvarim 25:18) - atacó un pueblo de esclavos liberados, sin ningún motivo, sin ninguna provocación o amenaza, por perversidad en sí y por su oposición básica a la existencia misma del pueblo que lleva el estandarte del bien y la moral Divinas en el mundo. "Y acuchilló a los rezagados entre los tuyos, todos los débiles que se atrasaban" (Ídem.) - sin piedad alguna por los débiles e infortunados. Y si nos resultaba difícil entender ese terrible fenómeno llamado "Amalek", la generación anterior se encontró con el Amalekismo en la cima de su perversidad, bajo la forma del animal Nazi. Y así dijo una vez ese perverso, maldito sea su nombre: "Hay dos mutilaciones que perpetró el judaísmo mundial en la humanidad. En el cuerpo - a través del Brit Milá (circunsición). Y en el espíritu - con la conciencia. Nuestro deber es sanear la humanidad de esos dos defectos que engendró el judaísmo".
En base a ello, debemos comprender las tajantes palabras del Ramba"m (Sefer HaMitzvot, positivas 199) en cuanto a la mitzva de "recuerda lo que te hizo Amalek" (Dvarim 25:17): "Nos ordenó recordar lo que nos hizo Amalek… y que lo mencionemos en ocasiones determinadas, y estimulemos a las personas a luchar contra él,
y advirtamos al pueblo que lo odie… y no se debilite su odio con el correr del tiempo y le sea falto a las personas". Nos es exigido tomar una posición de deslegitimación total de Amalek y todo lo que él representa. Y es por ello que nos alegramos mucho con la caída de su nieto, el malvado Aman, y golpeamos alegremente con gusto y gran alboroto cada vez que es recordado su nombre.
Pero la conducción Divina no nos deja una "vida fácil". No se puede identificar a Amalek y a Aman como la expresión del mal absoluto: También en ellos existen simientes positivas. Y así escribe el Rav Kuk zt"l en su libro "Midot HaReayá" (Ahava 6): "E incluso Amalek es exterminado sólo 'debajo del cielo' (Dvarim 25:19), pero a través de la sublimación se eleva a la raíz del bien que se encuentra por encima del cielo, y todo es incluido en el elevado amor…". Y así escribe también en "Orot HaKodesh" (Guimel, 326) en cuanto a Aman el malvado: "Cuando examinamos la leyenda que dice que 'de los descendientes de Aman estudiaron Torá en Bney-Brak' (Sanhedrin 96B), penetramos en la profundidad de la bondad, porque no debemos dejarnos llevar por el flujo del odio incluso para con el enemigo más terrible…".
Existen, entonces, dos planos: En el plano evidente, sobre la faz de la tierra - Amalek es la personificación de la maldad absoluta. Pero en el plano oculto - también en él se esconden elementos positivos, que finalmente se revelarán. Pero tenemos prohibido dejarnos deslumbrar por esos elementos positivos y proporcionarle alguna legitimación a los malvados - y por supuesto que no debemos agasajarlos de ninguna forma!. Es más: Se debe luchar contra la maldad, y en el caso extremo de Amalek, la lucha es "hasta el final". Y con todo ello, somos concientes de la existencia de un plano oculto, más profundo, que limita el odio y lo pone en su lugar: Por ejemplo, se puede aceptar conversos incluso de la descendencia de Amalek.
La alegría y la bebida de Purim nos hacen percibir ese profundo plano, "hasta que no sepa diferenciar entre malvado sea Aman y bendito sea Mordejai" (Meguilá 7B. Shuljan Aruj, Orej Jaim 695:2). Ese punto de vista más profundo y complejo, nos hace encontrarnos con los destellos de bien que se esconden en Aman, hasta tal punto que es difícil diferenciar entre ellos y la tzidkut (integridad) evidente de Mordejai.
Y mucho más cuando no se trata de Amalek, Aman y Hitler - malditos sean sus recuerdos - sino que de nuestros propios hermanos y carne de nuestra carne. También si hay quienes su forma de pensar y actuar hiere lo que nos es más preciado, incluso si comen y disfrutan del banquete de Ajashverosh, incluso si se arrodillan frente al ídolo de oro de Nebujadnetzar, también si se arrodillan y se prosternan frente a Aman - dentro de ellos se esconde un alma judía. No renunciaremos a ellos!. "No te imagines que tú escaparás en la casa del rey" (Ester 4:13), D's no lo permita!, nosotros no "callares por completo en este momento" (Ester 4:14), sino que "alivio y liberación surgirá para los judíos" (Ídem.), a través de la responsabilidad mutua y la hermandad, que emana de la identificación de los elementos positivos que se esconden en el prójimo. Por un lado, debemos luchar un combate sin cuartel contra el mal y la perversidad. Y por otro lado, al mismo tiempo debemos vincularnos profundamente con los puntos buenos que se encuentran por debajo de la superficie, e incluso brotan afuera. Y de esa forma seremos merecedores de una alegría plena en Purim, una alegría de "anda, junta a todos los judíos" (Ester 4:16), enviando porciones al prójimo, y obsequios a los necesitados, y con la alegría de "hasta que no se sepa"